Empresarios de Panamá deploran «absurda» disolución de patronal nicaragüense
07.03.2023 04:24
© Reuters. Empresarios de Panamá deploran «absurda» disolución de patronal nicaragüense
Ciudad de Panamá, 6 mar (.).- El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) de Panamá deploró este lunes la «decisión absurda» del Gobierno de Nicaragua de disolver la principal patronal de ese país, e instó «a los demócratas del mundo a manifestarse» contra este tipo de medidas.
La disolución del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y otras 18 cámaras empresariales pertenecientes a esa cúpula «es un golpe a la libre empresa, parte de la escalada irracional de Daniel Ortega contra la sociedad civil, y tiene por objetivo eliminar cualquier vestigio de oposición a sus políticas», dijo el Conep en un comunicado.
Ese acto «se suma al injustificado destierro que sufren varios ciudadanos nicaragüenses y a la persecución de monseñor Rolando Álvarez», condenado a más de 26 años de prisión, agregó la misiva de la patronal panameña.
«Ofrecemos a nuestros hermanos del COSEP toda nuestra solidaridad. Instamos a todos los demócratas del mundo a manifestarse contra estas medidas y a luchar por una Nicaragua libre donde la democracia impere», dijo el Conep.
La disolución del Cosep fue aprobada por la ministra nicaragüense de Gobernación, María Amelia Coronel Kinloch y publicada este lunes en el Diario Oficial La Gaceta, en uno de los golpes más duros contra las cámaras empresariales que ha propinado el Gobierno de Daniel Ortega.
Según Gobernación, las cámaras que estaban inscritas como organizaciones no gubernamentales no completaron el proceso de convalidación de registro o presentaron incongruencias en la información.
Entre otros, mencionaron variaciones en cuentas sin justificar, diferencias de saldos sin soporte en cuentas, y que no reportaron detalle de ingresos y gastos.
Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del 7 de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión o en el exilio.