La rebaja de la nota de la deuda francesa se cuela de lleno en la campaña de las europeas Por EFE
01.06.2024 15:01
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París, 1 jun (.).- La rebaja de la calificación de la deuda francesa por la agencia S&P, debido al deterioro de las cuentas públicas que hace poco creíble el objetivo de reducción del déficit del Gobierno de Emmanuel Macron, se ha colado de lleno en la campaña para las europeas, con una doble moción de censura el lunes.
El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, replicó este sábado a los argumentos de S&P en una entrevista al canal BFMTV, en la que destacó que las otras grandes agencias de calificación, que habían emitido sus notas sobre la deuda francesa en abril, no la modificaron.
S&P rebajó este viernes en un escalón la nota francesa de «AA» a «AA-» porque cree que el déficit francés, que subió el pasado año hasta el 5,5 % del producto interior bruto (PIB) en lugar del 4,9 % que esperaba Le Maire, no podrá reducirse al 2,9 % para 2027 como promete el Gobierno, y se quedará en el 3,5 % ese año.
Entre las razones para dudar de esas predicciones está en primer lugar el hecho de que augura un crecimiento económico más débil (un 0,8 % en 2024, en lugar del 1 %, y un 1,4 % de media entre 2024 y 2027).
Aunque la agencia de calificación considera que el mercado laboral «se beneficiará de las pasadas y futuras reformas económicas», puntualiza que «la fragmentación política hace incierta la implementación de políticas para corregir los desequilibrios económicos y presupuestarios».
Le Maire, sin embargo, se reafirmó en el objetivo de dejar el déficit en 2027 (el último año de la presidencia de Macron) por debajo del 3 %, y para justificar su «credibilidad» se refirió al hecho de que en 2019, antes de la crisis de la covid, ya había conseguido dejarlo por debajo de ese umbral, que es el tope que fija el Pacto de Estabilidad europeo.
Críticas de la oposición
La rebaja de la nota de S&P propició una oleada de críticas al Ejecutivo de los principales grupos de oposición, empezando por la ultraderechista Marine Le Pen, cuyo partido la Agrupación Nacional (RN) es el favorito indiscutible en las encuestas para ganar con mucha distancia los comicios europeos del día 9.
En su cuenta de X, Le Pen denunció que «la gestión catastrófica de las cuentas públicas por gobiernos tan incompetentes como arrogantes ha puesto en muy graves dificultades a nuestro país, que acumula récords de impuestos, de déficit y de deudas».
Desde la derecha clásica, el presidente de Los Republicanos (LR), Éric Ciotti, se quejó de que Francia haya sido «sancionada por sus titubeos y sus inconsecuencias presupuestarias. A eso nos conduce la lamentable gestión de las cuentas públicas del dúo «.
Por la izquierda, el diputado de La Francia Insumisa (LFI) y presidente de la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Éric Coquerel, dijo que «no hay ninguna duda de que el Gobierno va a valerse de esta decisión (de S&P) para justificar nuevos recortes presupuestarios».
Dos mociones de censura el lunes
Tanto LFI como RN presentaron este viernes sendas mociones de censura, que se debatirán el próximo lunes y pretenden tumbar el Gobierno del primer ministro, Gabriel Attal, aunque ninguna tiene probabilidades de prosperar ya que la dirección de LR se ha manifestado en contra de darles apoyo, aunque algunos de sus diputados sí que podrían hacerlo.
Ambas mociones de censura se asientan en la desconfianza en los presupuestos para 2024, que LFI y RN consideran que, a sabiendas, se elaboraron a partir de hipótesis totalmente irreales, como lo ha puesto en evidencia el fuerte desvío del déficit constatado en 2023.
Le Maire, que se esforzó en subrayar que el deterioro de la nota de Francia «no tendrá impacto para la vida cotidiana de los franceses» y tampoco planteará problemas para la deuda pública que «se financia bien».
Echó en cara a LFI, RN y a LR ser inconsecuentes porque por una parte le reprochan la situación del déficit pero al mismo tiempo todos ellos exigen decenas de miles de millones de euros de gasto público adicional.
El ministro de Economía reafirmó que pese a los augurios de malas cifras del déficit no habrá aumento de los impuestos, confirmó que este año se va a proceder a un recorte del gasto público de 20.000 millones de euros y que esa tendencia continuará en 2025, aunque no quiso precisar dónde se aplicará la tijera el año próximo.
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