“Slowflation”
03.06.2022 11:30
En el otoño del año pasado, ya hablamos de una “combinación complicada” de desaceleración del crecimiento económico y aumento de la inflación. Esta combinación continúa y mantiene sometidos a los mercados. ¿Cuáles podrían ser las oportunidades y los riesgos en las próximas semanas?
La inflación se extiende cada vez más por las economías. Así, los últimos datos sobre inflación de Estados Unidos muestran que la llamada inflación subyacente (es decir, la tasa de inflación sin los componentes de energía y alimentos, más susceptibles a variaciones) continúa su imprevisto ascenso y se sitúa ahora por encima del 6% interanual, es decir, tres veces por encima del objetivo de inflación del 2%. Los costes salariales en EE. UU. suben a un ritmo récord y aumentaron 4,5% en el primer trimestre. Las tasas de inflación también sorprenden negativamente en otros países, aunque ya no con tanta fuerza. La presión de los precios continúa siendo también muy alta y en particular para los productores.
Esta situación debería seguir siendo un motivo de preocupación para los bancos centrales. Hará falta verdadera determinacióny unos cuantos movimientos más de los tipos para poder volver a cerrar la caja de Pandora (CSE:PNDORA) de la inflación.
Aunque puede que la lucha contra la inflación de los bancos centrales ralentice la economía tarde o temprano, no la paralizará por el momento. Lo que vivimos ahora es una “slowflation” en lugar de una estanflación, es decir, un crecimiento económico más lento con mayor inflación. Los primeros signos de desaceleración los provocan, por ejemplo, las subidas de precios elevadas en la confianza de los consumidores. El aumento de los tipos de interés hipotecarios podría ralentizar la economía de la construcción, y lo mismo la inflación sobre los precios inmobiliarios.
Además de los bancos centrales, dos conflictos externos están frenando el crecimiento e impulsando la inflación: la invasión de Ucrania y el brote difícil de controlar de la variante ómicron de la COVID-19 en China. Especialmente los efectos de la estrategia “cero COVID” del gigante asiático están ralentizando la economía mundial. China, que ha sido la locomotora del crecimiento durante mucho tiempo, es difícil de sustituir. El país, parte del problema, posiblemente sea también la solución. Si se quiere alcanzar una tasa de crecimiento ligeramente superior al 5% este año (que es el plan del gobierno chino), se necesita una gran dosis de estímulo. Junto con las promesas fiscales para las inversiones en infraestructuras públicas y las posibles desgravaciones fiscales para empresas, la medida monetaria más reciente ha sido una sorprendente reducción de los tipos en las hipotecas a 5 años para apoyar el mercado inmobiliario.
Gráfico
En general, es probable que el entorno de “slowflation”, con previsiones preocupantes sobre el crecimiento y tasas de inflación históricamente altas, siga siendo un reto para el mercado. Poco a poco, las grandes caídas de precios en las acciones de algunas compañías de alta calidad y resistencia podrían ofrecer las primeras oportunidades de entrada para los inversores a largo plazo.
Le deseamos mucha resistencia y resiliencia para el viaje que nos espera.
Stefan Rondorf